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23/03/2018 Bidelagun, la mano amiga

Bidelagun, la mano amiga

Bidelagun nació en 1999 de las inquietudes comunes de varios profesionales del mundo sanitario y social. A un año de cumplir dos décadas de existencia, hoy esta entidad sin ánimo de lucro es un referentes incontestable para muchos colectivos inmigrantes, mujeres, ancianos y enfermos.

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De izquierda a derecha, Isidro Herguedas, María José Urtasun, Mirentxu Goienetxe, Juana Mari Azkarate y Mikeli Arretxea , en la sede de Bidelagun en Elizondo.

José Antonio Goñi

25/03/2018

La cita es a las cinco de la tarde de un viernes de marzo en Elizondo, en la sede de Bidelagun, un local cedido por el ayuntamiento de Baztan, que anteriormente fue la vivienda y también consulta del médico de la localidad. Nos lo cuenta Isidro Herguedas Sukia, trabajador social de Arraoiz de 56 años, y el coordinador de esta entidad sin ánimo de lucro que presta sus servicios a colectivos sociales en Baztan, Malerreka, Zugarramurdi y Urdax.

El lema de Bidelagun está cargado de futuro y de esperanza: “Otro mundo es posible”. Pero en este mundo, que es el suyo, sigue habiendo ancianos aislados y solitarios, enfermos que necesitan ayuda por una consulta médica en Pamplona, mujeres y hombres que atraviesan el duelo por la pérdida de su pareja, extranjeros que desconocen el idioma o que tienen que hacer frente a un entorno y un país nuevo, y que no siempre les acoge con los brazos abiertos. El pasado mes de febrero, Bidelagun organizó un taller de formación en antirrumores, con algunas claves para hacer frente a los prejuicios que erosionan la convivencia entre extranjeros y población local.

Hay que subir unas escaleras para acceder a la sede de Bidelagun. “Este espacio, después de ser la vivienda del médico, se convirtió en guardería. Empezaron con cuatro o cinco niños”, continúa Isidro con el relato histórico de este edificio situado en la calle Francisco Javier Iriarte de la capital baztanesa. Ahora, comparten espacio con varias entidades sociales, la ONG Saharatzan Elizondo, Alcohólicos Anónimos y la Asociación de Mujeres Eguzki Lore, esta última al borde de la desaparición.

UNA INQUIETUD COMPARTIDA

“Bidelagun nació en 1999 de la iniciativa de varias enfermeras y otros profesionales que compartíamos una misma inquietud por el voluntariado, por atender especialmente a ancianos. Vimos que era un sector que necesitaba compañía. Hicimos una convocatoria y se apuntó mucha gente. Algunas de las voluntarias siguen todavía con nosotros”, cuenta Isidro Herguedas, uno de los fundadores de Bidelagun.

La sede de esta entidad, que el próximo año cumplirá su vigésimo aniversario, es sencilla, con varias mesas de trabajo, sillas apiladas, iluminada por la luz blanca de los neones, y con varios carteles corporativos. Isidro nos presenta a cuatro voluntarias, una de ellas profesional, terapeuta especializada en duelo, y trabajadora social, Mirentxu Goientexe Irigoien, de Amaiur y de 46 años. Las otras tres voluntarias son amas de casa, mujeres fuertes y comprometidas, todas de la zona, que dedican parte de su tiempo libre a ayudar a otras personas. Son Mikeli Arretxea Etxeberria, de Gartzain y de 65 años; Juana Mari Azkarate Etxenike, de Aniz y de 66 años, y María José Urtasun Irigoien, de Irurita y de 68 años. Las mujeres son el gran capital de Bidelagun.

MUJERES LUCHADORAS

“Son las grandes luchadoras, las que hacen todo, pero también las grandes perdedoras”, resume Mirentxu Goienetxe. “Aquí, el modelo patriarcal es evidente. Y las mujeres normalmente guardan silencio y aguantan. Por eso trabajamos mucho en el empoderamiento”, añade.

Como demuestra ese taller antirrumores celebrado en febrero, la población inmigrante es uno de los colectivos más atendidos por Bidelagun, junto con los ancianos y las mujeres, además de parados, discapacitados y enfermos. “Como voluntariado, no somos un duplicado de los servicios sociales, sino un complemento. Hacemos lo que no pueden hacer los servicios sociales”, precisa Isidro Herguedas, el único profesional remunerado del colectivo.

El caso es que Bidelagun pronto se convirtió en un referente social para Elizondo y la zona, capaz de atender casi cualquier tipo de situación y colectivo que precise de su ayuda. “Pues la verdad es que nos llegaba de todo. Desde la población extranjera, personas que lo están pasando mal con un duelo o una separación, gente necesitada de ropa… Al final, esto se ha convertido en una especie de confesionario. Proporcionamos una relación más humana y cercana”, cuenta Isidro.

Junto con el voluntariado social, surgió dentro de la propia asociación otra entidad, con forma de empresa social -Lagun Bide Zerbitzuak-, con varios servicios y uno básico en la zona: el ropero. “Casi desde el inicio, la gente nos traía ropa, así que creamos un ropero. Abrimos los sábados y la ropa tiene un precio simbólico”, explica el trabajador social. El excedente de ropa lo venden a Traperos de Emaus. “El año pasado fueron 80.000 kilos de ropa”, añade. Lagun Bide ofrece también talleres, venta de trapo para empresas y talleres, limpiezas, trabajo de bricolaje o reparto de publicidad.

MIRENTXU GOIENETXE, TERAPEUTA Y TRABAJADORA SOCIAL

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Mirentxu Goienetxe en la sede de Bidelagun. GOÑI

Mirentxu Goienetxe: “Necesitan que les demos confianza”

Mirentxu Goienetxe  Irigoien, terapeuta y trabajadora social, ha incorporado el voluntariado a su profesión. Atiende a muchas personas que le deriva Bidelagun de forma desinteresada. Nacida en Amaiur hace 46 años -aunque afincada en Elizondo-, la vida le puso a prueba hace 15 años, cuando perdió a su marido y quedó viuda con apenas 30 años. A partir de entonces, se especializó en el duelo, ese proceso doloroso y a veces traumático que sigue a la muerte de un ser querido, más cuando se trata de una pareja con la que se ha convivido años y en hogares donde los hijos ya se han emancipado. Porque de pronto se impone una soledad indeseada y a veces difícil de sobrellevar.

Trabajamos con personas que necesitan sacar lo que llevan dentro. Es un tema emocional. Casi siempre se encuentran en un momento de cambio y necesitan que les demos mucha confianza”, explica la psicoterapeuta. Desde Bidelagun atienden a todo tipo de perfiles. “Nos da igual que sean jóvenes, mayores o extranjeras. Nosotros les tendemos la mano”, continúa.

REMOVER

Pero muchas veces, las reticencias son de los propios pacientes. Abrirse y exponer las emociones no siempre es fácil. “Un proceso terapéutico siempre es complicado. Al final la gente tiene que remover en su interior y sacar lo que lleva dentro”, asegura.

El perfil de sus pacientes varía. “Aunque la gran mayoría son mujeres, las grandes luchadoras, pero muchas veces sumidas en el silencio, pese a que asumen la mayoría de las tareas. Por eso trabajamos mucho con el empoderamiento”, explica. Aunque pueda parecer paradójico, otra de las situaciones habituales a las que se enfrentan en Bidelagun es que las propias voluntarias requieren de alguna sesión terapéutica. “A veces no son bien tratadas, así que tratamos de mostrarles cómo deben cuidarse las cuidadoras”, dice Goienetxe.

Junto con la población inmigrante y las mujeres, el otro segmento de población que atiende de forma habituales el de las adolescentes, a veces víctimas de abusos sexuales. “Son personas de una enorme resiliencia. Pero es difícil convivir con todos estos problemas. Muchas veces, no puedes evitar llevártelos a casa”, concluye.

MIKELI ARRETXEA, VOLUNTARIA

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Mikeli Arretxea, en Bidelagun con varios carteles de la asociación. GOÑI

Mikeli Arretxea: “Algunas situaciones te afectan” 

Mikeli Arretxea Etxeberria tiene quizás un mérito doble como voluntaria. No solo dedica su tiempo libre a ayudar a gente que lo necesita sino que viaja todos los viernes desde Pamplona -donde vive- a Elizondo para colaborar con Bidelagun. “¿Que por qué vengo? Porque soy de aquí. Vengo los viernes y me marcho el lunes ”, zanja. Ama de casa de 65 años, nacida en Gartzain -entre Irurita y Elizondo- lleva prestando su apoyo a Bidelagun desde que inició sus servicios en 1999. Es una de las veteranas.

Por su condición de pamplonesa de adopción, Mikeli cumple una función esencial en Bidelagun. “Suelo acompañar a muchas personas de Baztan que van al hospital. Hablo con los médicos, espero a que les pasen consulta; si hay ingreso, aguardo con ellos a que entren en la habitación, les llevo café… Incluso muchas veces tengo que ducharles. Algunas personas no quieren que les bañen las enfermeras”, asegura.

sin una red natural

Y es que Mikeli Arretxea suple muchas veces la ausencia de familiares que puedan acompañar a los enfermos. Aporta humanidad a momentos que de otra manera serían mucho más duros para los enfermos. “Casi siempre están solos. No tienen la red natural de la familia para que les acompañe en trances difíciles. Lo necesitan y te lo agradecen. Y eso es muy satisfactorio. Me han enviado quesos y otras cosas como muestra de agradecimiento”, explica.

Pero no todo son quesos y agradecimientos. Como a la mayoría de voluntarios, le toca vivir momentos difíciles. “Hay situaciones que te afectan aunque no quieras. Una vez tuve que acompañar a una persona al psiquiátrico. Como tenían que hacerle una analítica, iba sin medicación… Fue complicado”, recuerda esta voluntaria que acudió a la llamada de Bidelagun por mediación de su cuñada. “Me pidió si podía echar una mano y no me lo pensé”, cuenta.

La labor de esta voluntaria también cubre un aspecto fundamental en algunos pueblos de Baztan y Malerreka: hacer de intérprete con pacientes que solo hablan euskera. Sin esa labor de mediación, la situación de inseguridad de los enfermos se multiplica exponencialmente. “A veces, se abren en estos viajes a Pamplona y te cuentan su vida y sus cosas. Son situaciones que dan mucha pena”, confiesa.

Y es que Mikeli ha tenido que vivir circunstancias de todo tipo de las que es difícil impermeabilizarse. “Algunas personas se me echan a llorar porque no tienen a nadie. Yo también les visito en el hospital y a veces me dicen que soy la única persona que va a verles”, asegura.

JUANA MARI AZKARATE, VOLUNTARIA

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Juana Mari Azkárate, de 66 años, es voluntaria en Bidelagun desde que se creó la entidad. GOÑI

Juana Mari Azkárate: “A veces, necesitan un beso”

Juana Mari Azkarate Etxenike, de 66 años y nacida en Aniz -aunque afincada en Irurita-, es otra de las veteranas de Bidelagun. Se incorporó en 1999, cuando se formó la entidad. Dice que le costó entrar como vouluntaria. Pero pronto se apresura a aclarar que siempre le ha gustado ayudar, que lo lleva dentro. En estos casi 20 años de voluntariado Juana Mari ha hecho casi de todo. “Empecé visitando a un matrimonio mayor. Fui durante dos años un día a la semana, a veces dos a la semana. De alguna manera, les daba las noticias de la semana, lo que ocurría en el pueblo. Les leía el periódico y les daba conversación”, recuerda.

Muchas veces, las voluntarias de Bidelagun cumplen una función meramente social y de compañía. Visitan a personas o matrimonio mayores casi imposibilitados, pero que no se resignan a perder el contacto con la comunidad. Las voluntarias son muchas veces la ventana al exterior.

EL BAILE DEL MARTES

Tras ese primer contacto como cuidadora en Bidelagun, a los dos años pasó a formar parte del equipo que acude cada martes a la residencia Francisco Joaquín Iriarte de Elizondo. Ocho voluntarios acuden cada semana con ese misma función de dar vida y conversación a los ancianos allí residentes. “Al principio jugábamos a cartas. Ahora bailamos -sonríe-. Después de la merienda les subimos a la sala y ¡a bailar! Como hay un residente que toca la acordeón, todo queda en casa”.

Como asegura esta ama de casa, la música es una herramienta perfecta para activar la memoria y los recuerdos. “Parece mentira. Aunque estén en la enfermería, mueven los labios, recuerdan las canciones”, afirma. El baile también les sirve para activar el cuerpo y estrechar los lazos entre los propios residentes. “No todos pueden bailar. Si no, hacemos el corro”, continúa.

Ese trabajo con los ancianos suple en ocasiones las carencias que por falta de medios no pueden cubrir los profesionales. “Les damos cariño. Es que a veces pasas por el pasillo, entras solo a saludar y ya te agradecen la visita como si hubieras hecho algo enorme. Una mujer me decía, “me das un beso?”. A mí eso me llegó. Porque a veces necesitan un beso o sencillamente que les cojas de la mano”, asegura.

Juan Mari Azkarate también echa una mano con el ropero de Bidelagun y atiende situaciones puntuales y de urgencia. “Una vez tuve que llevar al hospital de Pamplona a una mujer belga que se puso de parto -continúa-. Me llamó Isidro -coordinador de Bidelagun-y me fui para allí. Ahora somos los padrinos del hijo, Aritz, que ya tiene unos 15 años”. Las mil caras del voluntariado en Bidelagun.

MARÍA JOSÉ URTASUN IRIGOIEN, VOLUNTARIA

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María José Urtasun Irigoien, sonríe en la sede de Bidelagun. Lleva cuatro meses como voluntaria. GOÑI

Mari Jose Urtasun: “Me voy con la sensación de ayudar”

Es la menos veterana del grupo que nos recibe en Bidelagun. También la más risueña. Mari Jose Urtasun Irigoien, de Irurita y de 68 años, lleva apenas cinco meses colaborando con la asociación, tiempo suficiente para experimentar los beneficios de dedicar parte de su tiempo a labores de voluntariado. “Me voy con la sensación de ayudar”, dice rotunda.

Madre de tres hijos, María José quedó viuda hace 12 años. El duelo que ella vivió le sirve para empatizar con la persona a la que visita semanalmente en su casa, que enviudó hace un año y medio. “Hemos vivido lo mismo y sé cómo se siente. Isidro me llamó para ayudar a esta persona, que ya conocía previamente, y me animé”, continúa.

Con sus poco más de cuatro meses de experiencia, María José ya ha podido comprobar que la soledad es el gran mal endémico de los mayores de la zona, que habitualmente atiende Bidelagun. “Nos llevamos bien, pero no siempre es fácil. Aquí el gran problema es la soledad, y yo también la experimento algunas veces”, confiesa.

El hecho de vivir la misma situación vital crea una complicidad especial entre el voluntario y la persona que recibe la ayuda. Cuando tienen una edad muy avanzada, la merma de facultades físicas se convierte en un problema añadido. “Muchos ancianos dicen que ya no sirven para nada. No salen de casa y eso provoca más dolor”, dice.

Por eso, el programa de voluntariado con personas mayores incluye varios campos de actuación: acompañamiento en la residencia de ancianos de Elizondo, ayuda en pequeñas gestiones, acompañamiento en las familias como sustitución de cuidadores, seguimiento y acompañamiento de personas hospitalizadas en Pamplona carentes de red natural de apoyo y acompañamiento en el Centro Hospitalario Benito Menni de Elizondo.

El Voluntariado en Baztan. Café-Tertulia

Celebrando el Dia Internacional del Voluntariado, Bidelagun y las Hermanas Hospitalarias Benito Menni Ospital Zentroa organizamos  un Café-Tertulia.

Será en la Casa de Cultura Arizkunenea de Elizondo, el día 10 de Diciembre, a las 5.30 de la tarde con el tema "El Voluntariado en Baztan". Voluntarios y voluntarias de ambas asociaciones participarán en una mesa redenda, visionaremos un vídeo y compartiremos experiencias alrededor de un café.

Todos y todas quedáis invitados.

Programa psicoterapéutico de acompañamiento, seguimiento y escucha

Qué es

Es un espacio en el que se facilita a las personas la toma de conciencia de su mundo interno y  la búsqueda de vías de crecimiento sanas.

Objetivos

  • Analizar y profundizar en la toma de decisiones personales.
  • Ofrecer pautas para una convivencia no tóxica.
  • Ofrecer un espacio de escucha personalizada

A  quién va dirigido

A personas que están buscando integrarse en la sociedad local, a personas en dificultad, sin recursos  y sin apoyos naturales.

Quiénes pueden acceder

Personas  que estén predispuestas a trabajar actitudes, pensamientos de cambio en la vida personal, sin distinción de géneros, condición cultural, religiosa  o económica.
Personas que están buscando integrarse en la sociedad local, en dificultad emocional y relacional  y con la sensación de soledad.

Quién lo va a dirigir

Mirentxu Goienetxe y Bidelagun.
El servicio se ha llevado a cabo a lo largo de todo 2017.
Bidelagun deriva  a la profesional a aquellas personas que detectaba en dificultades varias. Por el programa han pasado cuatro personas. Se han desarrollado 27 sesiones. 

Taller de Formación en Antirrumores

Taller de Formación en Antirrumores

  • Se llevarán a cabo el 7, 14 y 21 de marzo, martes.
  • En la Casa de Cultura Arizkunenea de Elizondo.
  • En horario de 17:30 a 20:30 de la tarde.
  • El programa está en el tríptico adjunto.
  • Dirigido a personas educadoras, a personas trabajadoras de la administración pública, trabajadoras sociales, personal del Ayuntamiento, personas trabajadoras de los centros de salud y cualquier persona interesada.

Donde Inscribirse:

  • Enviando un mail a bidelagun@hotmail.com  con tu nombre, apellido, telefono y mail .
  • Llamando al teléfono de Bidelagun: 948 581327. Puedes dejar tus datos en el contestador y nos pondremos en contacto contigo.

antirumores

Formación del Voluntariado. Entendiendo el sufrimiento. Diciembre 2016

Lenguaje no sexista Descargar PDF “Curso sufrimiento”

10 ideas centrales del curso Descargar PDF “10 ideas centrales del curso”

Bidelagun ha organizado para el día 16 de diciembre el curso Entendiendo el Sufrimiento bajo la dirección de la Fundación Baketik.

http://www.baketik.org/extra.php?idioma=es&id=103&idioma=eu&idioma=es Se celebró en la sede de Bidelagun. Tuvo una duración de cuatro horas, muy interesantes desde el inicio al final. Iker dirigió el curso. Las personas participantes en todo momento manifestaron su satisfacción por la forma de impartirlo, por el contenido profundo lleno de realismo, por el lenguaje cercano, por los continuos ejemplos con los que decoraba las ideas que transmitía, por las sugerencias que en todo momento lanzaba al actuar voluntario y por el tema en sí.
Finalizó el curso recogiendo en diez puntos las ideas desarrolladas en el mismo.
Podemos concluir diciendo que el curso tuvo un gran éxito.
Os dejamos los esquemas empleados para que los podáis utilizar, pero nada como participar.

Fundación Caja Navarra
Nafar Gobernua - Gobierno de Navarra
Baztango Udala

Localización

  • Fco. Joaquín Iriarte, 2
    Elizondo (Navarra)

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